Tiempo de Sembrar y Cosechar
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1Tiempo de Sembrar y Cosechar 1
Cada principio del Reino de Dios está basado en la ley de la siembra y la cosecha.
Desde Génesis hasta Apocalipsis, este patrón divino se repite en la naturaleza, en la fe y en el corazón humano.
Este libro y curso fueron creados con el propósito de enseñar no solo a dar, sino a entender por qué y cómo Dios multiplica lo que se le entrega.El Espíritu Santo me mostró que muchos creyentes siembran sin conocer las leyes espirituales que rigen la cosecha.
Por eso, este estudio busca equipar al creyente con sabiduría bíblica y práctica, para administrar con propósito lo que Dios confía.Aquí aprenderás que:
- Cada semilla tiene un destino.
- Cada obediencia abre una puerta.
- Cada fruto contiene una nueva semilla.
El ciclo del Reino es eterno: dar, crecer, cosechar y volver a sembrar.
Si abrazas estos principios con fe, tu vida se convertirá en un campo fértil de bendición, propósito y fruto duradero.“El que siembra con lágrimas, con regocijo segará.” — Salmo 126:5
Con gratitud y propósito,
Dr. Greg Wood -
2Tiempo de Sembrar y Cosechar 2
En esta lección, el estudiante aprenderá que la condición del corazón determina el destino de la semilla.
Dios siempre provee buena semilla, pero el fruto depende del tipo de suelo espiritual que la recibe.
Jesús enseñó la parábola del sembrador para revelar cómo la disposición interna del creyente afecta la productividad de la Palabra y el cumplimiento del propósito divino. -
3Tiempo de Sembrar y Cosechar 3
Toda semilla necesita un ambiente adecuado para germinar y desarrollarse.
Así como el agricultor prepara la tierra antes de sembrar, Dios llama a cada creyente a preparar el suelo de su corazón y de su vida para recibir la semilla del Reino.
El aumento no ocurre por accidente; requiere condiciones espirituales propicias, un corazón rendido y un espíritu sensible.
En esta lección aprenderás cómo preparar el terreno interior y ministerial para una cosecha abundante -
4Tiempo de Sembrar y Cosechar 4
En esta semana estudiaremos el poder de la fe activa en el proceso de la siembra.
Sembrar no es solo un acto físico, sino una declaración espiritual de confianza en la fidelidad de Dios.
El creyente que siembra más allá de lo visible demuestra que su fe está en el carácter de Dios, no en las circunstancias.
En esta lección aprenderás cómo la fe, la obediencia y la visión trabajan juntas para producir cosechas sobrenaturales. -
5Tiempo de Sembrar y Cosechar 5
El Reino de Dios opera bajo la ley de la multiplicación.
Cuando un creyente siembra en obediencia y fe, Dios no solo devuelve lo sembrado, sino que lo multiplica en proporción divina.
La multiplicación no es un principio económico humano; es una manifestación del carácter generoso de Dios.
Esta lección enseña cómo la obediencia, la fe y la pureza de intención activan el sistema celestial de aumento, donde el fruto supera por mucho la semilla. -
6Tiempo de Sembrar y Cosechar 6
En esta lección aprenderemos que el principio de las primicias no es una tradición antigua, sino un acto de pacto y honra que sigue vigente en el Reino de Dios.
Ofrecer a Dios lo primero y lo mejor es reconocerlo como la fuente de todo aumento.
El creyente que honra a Dios con sus primicias establece un ciclo de bendición continua y demuestra que su confianza está en el Dador, no en el don.
Las primicias abren la puerta a la provisión sobrenatural y santifican toda la cosecha. -
7Tiempo de Sembrar y Cosechar 7
El diezmo y la ofrenda no son simples actos financieros, sino expresiones de pacto, obediencia y confianza en el Señor.
Dios no necesita nuestros recursos; Él desea nuestro corazón.
El creyente que diezma y ofrenda fielmente demuestra que vive bajo un sistema celestial de provisión, no bajo el temor del mundo.
A través del diezmo, reconocemos el señorío de Dios sobre nuestras finanzas; y por medio de la ofrenda, expresamos amor, gratitud y fe.
En esta lección aprenderás cómo el diezmo mantiene abierto el cielo, y la ofrenda libera la multiplicación. -
8Tiempo de Sembrar y Cosechar 8
En el Reino de Dios, toda acción produce una reacción espiritual.
La ley de la reciprocidad enseña que lo que damos —ya sea tiempo, amor, servicio o recursos— regresa multiplicado.
Dios estableció este principio para mantener el equilibrio entre el sembrar y el cosechar, el dar y el recibir.
Esta lección revela que el creyente no da para recibir, sino que recibe porque da con un corazón puro y generoso.
El Reino opera en flujo continuo: bendición que entra, bendición que sale. -
9Tiempo de Sembrar y Cosechar 9
La ley de la cosecha enseña que todo lo que el hombre siembra, eso mismo cosecha (Gálatas 6:7).
Dios no solo promete multiplicar la semilla, sino también darte sabiduría para reconocer cuándo y cómo cosechar.
El problema de muchos creyentes no es falta de siembra, sino falta de discernimiento para reconocer el tiempo de la cosecha.
Esta lección te ayudará a entender los tiempos, las condiciones y las actitudes correctas para recoger el fruto de tu obediencia -
10Tiempo de Sembrar y Cosechar 10
Cada vez que hay una cosecha, hay también un enemigo que busca destruirla.
La Biblia llama a este enemigo “el devorador” (Malaquías 3:11), aquel que roba, seca y arruina el fruto del esfuerzo espiritual.
Dios no solo promete multiplicar la semilla, sino proteger el fruto de la misma.
En esta lección aprenderás cómo operar bajo la cobertura del pacto para mantener tus cosechas a salvo, y cómo reconocer las tácticas del enemigo que busca frustrar el aumento divino. -
11Tiempo de Sembrar y Cosechar 11
La prosperidad en el Reino de Dios no se mide por la acumulación de riquezas, sino por la capacidad de administrar recursos con propósito eterno.
El creyente próspero no solo tiene abundancia, sino también visión, dominio y generosidad.
Dios prospera a Sus hijos para que sean canales, no contenedores.
En esta lección aprenderás la diferencia entre la prosperidad bíblica y la riqueza mundana, y cómo la fidelidad en la administración abre puertas a una vida de influencia, provisión y propósito. -
12Tiempo de Sembrar y Cosechar 12
Todo lo que Dios hace en el Reino opera en ciclos — semilla, crecimiento y cosecha.
El creyente maduro entiende que cada temporada tiene un propósito y que la fidelidad en una etapa determina el éxito en la siguiente.
Esta última lección es una síntesis de todo lo aprendido: el proceso de la siembra no termina en la cosecha, sino que se renueva con una nueva semilla, hasta cumplir el propósito eterno de Dios.
El ciclo del Reino no es financiero, sino espiritual; no gira alrededor del dinero, sino de la obediencia, la fe y la misión de multiplicar la vida del Reino.